Construyamos México… Por: Rubén Medina

El ciudadano mexicano… Finantial times
Finantial Times tiene voz y voto en México. Hasta da consejo a todos los demás: mujeres y hombres con derecho a voto. Salvo que haya cambiado radicalmente de opinión política, el ciudadano mexicano Finantial Times no formó parte de los 20 millones de mexicanos: contundente mayoría absoluta según la ley electoral, que eligieron presidente de la República, titular único del Ejecutivo Federal, al ciudadano Andrés Manuel López Obrador por 6 años. Los ciudadanos de esta república tenemos establecido en el Pacto Nacional de 1917, además del derecho al voto libre, informado y secreto, el de opinar y debatir sobre las actividades y políticas públicas que el citado titular único del Poder Ejecutivo Federal realice, naturalmente: dentro de las atribuciones que tiene claramente establecidas en el artículo 89 de la Constitución Política.
Estamos hablando del marco constitucional, del que deriva cualquier otro ordenamiento legal y aun reglamentario. Porque entre lo sustantivo y fundamental de ese marco normativo centenario (cuyo cumplimiento fue la base del impresionante impulso social, económico y cultural del que fue protagonista la Nación mexicana en una buena parte del siglo XX) está, todavía vigente, a pesar de todos los embates de los amigos de FT, un simple párrafo del artículo 27, que a la letra dice: “La Nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público”.
Ese parrafito de inobjetable certeza jurídica centenaria, es el que, según declaran a diario, les genera a los amigos del ciudadano FT una gran “incertidumbre”; debe ser porque no tienen certeza de que sus generosas inversiones vayan a resultar del interés público. Esa misma certidumbre le confirma al citado ciudadano que en esta república las personas morales no tienen voto ciudadano: como las empresas privadas, por ejemplo. Ni tampoco cuentan, legalmente, los votos que pesan. Porque ésta no es una república corporativa como la del norte; donde se cuentan los fondos y no los votos individuales de ciudadanas o ciudadanos.
Todo esto resulta necesario para encuadrar una reciente opinión emitida por el citado ciudadano FT sobre “la tragedia presidencial mexicana en curso”; y le da nivel de editorial. El tal ciudadano FT opina en su editorial que “los políticos de todos los partidos, gobernadores y líderes empresariales (¿con su voto de categoría superior?) deben unirse para acordar un programa económico y de salud integral para tratar el coronavirus y presionar al presidente”. Al parecer, el ciudadano mexicano FT, tan interesado en los asuntos serios de su, nuestro, país, está convencido de que el titular único del Poder Ejecutivo Federal no está actuando dentro de sus atribuciones constitucionales.
Porque dice también que “deben lanzarse desafíos legales contra algunas políticas más cuestionables”. Algo parece indicar que su formación británica no le ha permitido entender lo elemental de los principios de política exterior, en el mismo artículo 89, que enmarcan la obligada relación del país con la OMS y con la OIT (Recomendación 205).
Pd: Es de comprender como representantes públicos y privados atienden sin recato de dignidad; opinar de manera catastrófica, exigiendo con vehemencia apoyo económico que se les otorgaba en tiempos pasados a cambio de lealtad y sometimiento
Esteban Garaiz

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